A tremenda hembra, tremendos cuernos - Tias Buenas Desnudas
... Tenía puesta una bata semitransparente, que le llegaba hasta los pies, pero eso y nada vendría a ser casi lo mismo, porque debajo de la bata, no me costó trabajo el darme cuenta de que ella estaba del todo desnuda, y que únicamente aparte de la bata, calzaba unos finos zapatos de tacones bastante altos y puntiagudos, que acentuaban más sus caderas al momento de caminar ...
¿De qué forma, uno le dice a su mejor amigo, que su mujer le monta los cuernos?
Es un serio dilema, en el que me encontré hace poco tiempo. Resulta que conozco a Pedro, desde que éramos niños, y siempre fuimos los mejores amigos del mundo, pero crecimos, estudiamos, él se casó y hasta ahí todo iba bien, ocasionalmente los visitaba a él y a su mujer Gloria, la que desde el primer momento en que la vi, me pareció tremenda hembra, como quien dice demasiada mujer para mi amigo, alta, pelirroja, de tez blanca, llamativos ojos verdes, y dueña de un escultural cuerpo, en fin toda una hembrita de pies a cabeza. Pero algo en su manera de mirarme me confundió, pero como aparentemente amaba tanto a Pedro, no sospeche en esos momentos nada malo.
Bueno, para hacerles el cuento largo corto, un día la veo entrando a un motel del centro de la ciudad, acompañada de un viejo. No lo podía creer, que la mujer de mi mejor amigo se fuera acostar con ese viejo, porque no había otra explicación, es más me preguntaba a mí mismo, cuanto estaría pagando el viejo ese para acostarse con ella. Pero decidí no meterme en lo que no me importaba, así que supuse que mi amigo pasaba por una mala situación, y decidí acercarme a él para brindarle mi ayuda, pero al ir a visitarlos, me encuentro con la noticia de que estaban en el proceso de mudarse, y pensé que se irían a un sitió más económico, pero todo lo contrario, Pedro me comentó que habían comprado una propiedad en una lujosa zona de la ciudad.
Mi amigo se fue adelante en su auto, mientras que Gloria terminaba de dar los últimos toques de la mudanza, pero por lo visto ella no se percató que yo estaba en su apartamento, porque cuando me dirigí a su habitación a despedirme de ella, la encontré mamándole la verga, a uno de los tipos de la mudanza, mientras que el otro se la clavaba tomándola por detrás. Por un buen rato permanecí oculto tras la puerta de la habitación, por lo que no me perdí ni un solo movimiento de sus nalgas restregándolas, contra el cuerpo del tipo ese. El ver eso me dejó no tan solo sorprendido sino que bien preocupado, por mi amigo.
Fue tanto lo que eso me impresionó, que finalmente decidí hablar con Pedro, pero ni idea tenía de cómo hacerlo, durante varios días nada más pensé en ello, hasta que llegué a la conclusión, que mejor hablaba personalmente con ella primero, y quizás si le daba un buen susto, dejase de montarle los cuernos a Pedro. Por lo que la llamé a su nueva casa, para asegurarme que ella estuviera y no fuera a perder el viaje, además fui en el momento, en que yo sabía que mi amigo se encontraba en su negocio. Al llegar a su casa, ella me recibió de la manera en que un ama de casa decente, no lo haría.
Tenía puesta una bata semitransparente, que le llegaba hasta los pies, pero eso y nada vendría a ser casi lo mismo, porque debajo de la bata, no me costó trabajo el darme cuenta de que ella estaba del todo desnuda, y que únicamente aparte de la bata, calzaba unos finos zapatos de tacones bastante altos y puntiagudos, que acentuaban más sus caderas al momento de caminar. Apenas llegué, me condujo hasta la sala, y cuando le dije que deseaba hablar con ella de algo muy delicado, me pidió a que esperase a que ella me sirviera algo, por la hora pensé, que sería café, pero no fue eso precisamente. Cuando se levantó, mis ojos se clavaron en sus hermosas y bien formadas nalgas, y cuando regresó con una par de copas en una pequeña bandeja, me di cuenta de que no le quité los ojos de su coño y tetas hasta que casi estuvo a pocos centímetros de mí.
Mi idea era ser claro y preciso, y de esa manera decirle que si continuaba siéndole infiel a mi amigo, yo le contaría todo a él. Gloria, justo cuando yo terminé de darme un trago, de lo que ella me había traído, movió su cabeza y su hermosa cabellera pareció flotar en el aire, dejándome con la boca abierta, ya que también vi como sus hermosos senos se movieron de un lado al otro también. Tragué, y sin tener idea de lo que le iba a decir a ella, comencé a balbucear. Fue cuando Gloria, me preguntó qué era lo que yo deseaba, mentalmente me dije a mi mismo, acostarme contigo puta, pero eso solo fue un pensamiento.
Hasta que me volvió a preguntar, y yo aclarando mi voz le dije. Gloria el asunto que me trae por aquí es algo bien serio, y continué hablando sin detenerme. Hace unos días te vi entrando al motel del centro en compañía de un señor mayor, ella trató de interrumpirme, pero continué diciéndole, y si fuera eso tan solo, no me metería en sus asuntos, pero Pedro es mi mejor amigo, y el día de la mudanza, vi con mis propios ojos cómo le mamabas la verga a uno de los cargadores mientras que el otro te enterraba su verga. Así que lo que te quiero decir es…y en ese momento, ella con una tranquilidad tremenda se deshizo de su bata, y comenzó a caminar hacía donde yo estaba sentado.
Ya del todo desnuda y usando como únicas prendas de vestir, sus zapatos de tacón alto, se arrodilló frente a mí y diciéndome, lo que tú quieres decirme es que si no me acuesto contigo, se lo dirás a mi marido ¿verdad?
Mi respuesta inmediata, fue un rotundo no pero casi inaudible, en ese mismo instante ella colocó su delicada mano sobre mi pantalón, exactamente sobre mi verga, que de inmediato al sentir como me lo agarraba por encima de la tela del pantalón se me puso bien duro. En cosa de segundos Gloria con una destreza increíble, extrajo mi verga de su escondite, y antes de que yo pudiera reaccionar, ya la tenía dentro de su boca chupándomela ricamente. En mi vida me han dado buenas mamadas, pero como la que Gloria me dio en esos momentos, nunca antes había disfrutado de algo así. Sus carnosos labios rodeaban por completo el tallo de mi verga, y el calor de su boca así como lo mojado de su saliva lo sentí rápidamente, a la primera chupada que me dio, mi glande pegó contra su lengua, y así estuvo por unos cuantos minutos, para posteriormente seguir chupándomela, pero dejando que mi verga le llegase hasta el fondo se su garganta.
Desde ese instante dejé de pensar en mi amistad con Pedro, y me concentré en lo divino que Gloria mamaba mi verga, la que en su boca aparecía y desaparecía una y otra vez, haciendo que yo disfrutase del extremo placer de su gran mamada. La manera en que ella agarraba mi verga con sus dedos, como de cuando en cuando, su lengua lamía desde la mis bolas hasta la punta de mi glande, era única. A medida que Gloria continuaba mama que mama, yo me tiré a su lado y busqué su depilado coño, el que apenas puse mi boca contra él, Gloria abrió sus piernas y de inmediato por mí parte también busqué que ella disfrutase.
Al pasar mi lengua por sus labios vaginales, y chuparle su clítoris de manera salvaje, pero fue tanto el placer que yo sentí, al momento en que ella se ensañaba mamando toda mi verga, que no pude contenerme más y finalmente me vine dentro de su boca. Pero a pesar de ello, continué por un buen rato chupando y acariciando todo su coño, hasta que ella colocando sus manos sobre mi cabeza, presionó con fuerza mi cara contra su cuerpo, al tiempo que le arrancaba profundos gemidos de placer, los que anunciaron el orgasmo que ella había alcanzado.
Ya después con calma, como si nada Gloria se levantó del piso, y me dijo. Si gustas pasas mañana, y seguimos discutiendo lo que le piensas decir a Pedro. En ese momento volví a tomar conciencia, de que el pobre Pedro era mi amigo. Al día siguiente puntualmente regresé a la casa de mi amigo, donde Gloria y yo hemos mantenido infinidad de todo tipos de encuentros sexuales, y así he continuado visitando la casa de mi amigo, por buen tiempo, sin que Pedro tuviera la menor sospecha de ello.
Por todo eso, definitivamente no hay manera de decirle a mi mejor amigo, que su mujer le monta los cuernos, y de paso no con uno sino con varios hombres, incluyéndome a mí entre ellos. Lo peor de todo es que en una ocasión mientras Pedro y otros conocidos nos dábamos unos tragos, en su casa. Salió a relucir el tema del sexo, y por una indiscreción del propio Pedro, el resto de los presente nos enteramos, que Pedro jamás en el tiempo que lleva casado con Gloria, nunca ella le ha mamado su verga, y como para completar tampoco su mujer le ha dado el culo. Según mi amigo, no se atreve a pedirle a su mujer que haga esas cosas, porque piensa que sería faltarle el respeto a ella, si el pobre supiera, que precisamente es eso lo que le gusta a su mujer, que le falten el respeto por todos lados y bien duro…



