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Enlace de cuatro pieles - Tias Buenas Desnudas

... como te lo agradeceré me decía-. Para empezar dije sonriendo - quiero ver tu proceso de transformación- a lo que ella accedió, se sacó las sandalias que usaba, después el jeans y la blusa, quedando en ropa interior, le dije debes sacarte todo, y accedió, quedando desnuda ...

Estaba excitado iba a tener mi primera cita en el mundo real con mi cyber novia fetichista, como siempre había deseado, me corté el pelo y estaba todo dispuesto para un fin de semana especial, faltaba casi una hora para que llegara mi novia a mi departamento, me encontraba desnudo y me masturbé un poco con mis manos para aligerar un poco la tensión que sufría mi cuerpo.

Después procedí a ponerme mi segunda piel, en esta ocasión usaría un traje de látex negro de 0.8 mm de espesor, que cubría todo mi cuerpo excepto manos y cabeza, como siempre espolvoreé con talco mi cuerpo y el interior del traje con un líquido lubricante para poder colocármelo con mayor facilidad, empecé por las piernas y cuando llegué a mi pene tuve precaución de dejarlo bien protegido frente a la cremallera casi imperceptible que se formaba, en realidad había dos cremalleras, una para mi pene y otra para mi ano, porque tenía que hacer necesidades y mi intención era estar mucho rato con mi traje - perdón “segunda piel”-.

Después llegué a mi torso, seguí enfundándomelo ajustándolo en mis brazos, luego procedí a cerrar mi segunda piel desde un discreto cierro que empezaba en mi cuello, cerciorándome desde un espejo que estaba todo bien ajustado, busqué las dos botas de látex que cubrirían mis pies y que casi se hacían indistinguibles con mi piel de látex, busqué dos guantes largos del mismo material y procedí a colocármelos, me miré y sólo mi cabeza se distinguía en esa gloriosa masa negra. Busqué mi capucha, máscara, resultando después de colocármelo que mi rostro consistía sólo en una película negra que dejaba espacio para ojos, boca y pequeños orificios en donde están las orejas, al terminar de vestirme me vi en el espejo, la vista como siempre me agradaba mucho, hasta se podría decir vulgarmente- me calenté mucho-.

Me contemplaba en el espejo y siento golpearon la puerta, cinco veces cortas y tres largas, en clave como había acordado con mi novia, miré por el visor de la puerta y la vi… Era una chica alta, un poco rellenita, morena de pelo corto, con unos bellos ojos castaños, me gustó de inmediato, la dejé pasar, ella no me vio cuando entró, cerré la puerta y me mostré como estaba, me miró fascinada, por lo que me había escrito nunca pensó existieran trajes como el que tenía puesto.

Ella me había confesado vía MSN que desde niña sentía fascinación por el látex, cuero y que tenía fantasías fetichistas, yo después de pensarlo la invité a hacer realidad sus fantasías, me gustó que alguien compartiera mis gustos, de repente ella se acercó y me dio un beso, un profundo beso con lengua, eso me puso a tono y le dije que antes que pasara algo, debía estar bien vestida, después sonriendo le dije le tenía una sorpresa, ella en una ocasión me había dado sus tallas, y me tomé la libertad de encargarle un traje parecido al mío, pero rojo, según sus gustos.

Fuimos a mi habitación y le pedí -ponte esto- cuando se dio cuenta a que me refería se puso feliz y me dio más besos. – como te lo agradeceré me decía-. Para empezar dije sonriendo - quiero ver tu proceso de transformación- a lo que ella accedió, se sacó las sandalias que usaba, después el jeans y la blusa, quedando en ropa interior, le dije debes sacarte todo, y accedió, quedando desnuda, se dejaba ver y bastante, me quedé observándola, deseando cogerla en ese instante, pero quería otra cosa de mi bella novia, así que me esperé un poco.

Le di indicaciones como ponerse su traje y se lubrico todo su cuerpo con un jabón líquido, procediendo a colocarse su traje rojo como el fuego, era más delgado que el mío de 0.6mm, al rato se había enfundado entera, mezclándose el glorioso látex con su piel desnuda, empezando con sus piernas, sus deliciosas caderas y rematando en su cuello, después le dije revisara sus cierres para necesidades fisiológicas, ella se extrañó un poco, pero pronto se dio cuenta a que me refería. Lo mejor es que el traje ajustaba sus pezones en una posición que hacía resaltaran discretamente, después vino lo más infartante, se colocó las botas altas que le cubrían todas sus piernas, estas tenían unas tiras que se abrochaban, estaba viendo eso y mi pene gritaba por salir de mi traje.

Terminado el proceso de las botas empezó a colocarse los guantes, deliberadamente gruesos por todo su brazo, ella se los ajustaba bien y se miraba en el espejo y le gustaba lo que veía, en ese instante me acerqué a ella, la tomé por la cintura y le dije al oído ahora tienes que decidir si enmascararte o no- ella dijo quiero ser igual a mi novio- eso de verdad me puso caliente- entonces le di su máscara y le ayudé a colocársela, sus ojos resaltaban en esa mascara roja de látex, una vez terminado el proceso, ella me empezó a besar, yo sabía era mía, le dije si quieres un contacto más directo, empezáramos haciendo sexo oral, gentilmente ella quiso que yo empezara a gozar.

Tomó mi pene con sus manos enguantadas lo que hizo muy bien, sacándolos por fin al aire y en estado erecto desde mi segunda piel, ella se acercó y con sus guantes me masturbó, un buen rato, después empezó a darme besos en el glande, y a tragar mi pene…

Estuvimos así hasta que me corrí en su boca, ella lamió toda la leche, después de eso, yo me agaché y procedí a abrir su cierre vaginal, dejando al descubierto sus partes íntimas, las que empecé a besar con pasión, mientras más me acercaba al clítoris de mi novia me daba cuenta de los espasmos que sufría, hasta que me decidí a usar mi lengua…

Se notaba, ella gozaba como loca por la forma que gemía, hasta que empezó a manar un abundante líquido jugo vaginal, el cual chupé apasionadamente, el olor me volvió loco, el olor a vagina mezclado con látex, los olores más gloriosos juntos, estaba más que extasiado en ese instante.

Cuando terminé nos empezamos a besar con ternura y con nuestras manos enguantadas recorrimos nuestros cuerpos, al rato cuando mi pene recobró su vigor le pedí a mi novia que se pusiera en cuatro pies, a lo que accedió gustosa, abrí su cremallera anal, poniendo bien parado su trasero, entonces me coloqué un condón y sobre el lubriqué mi pene y con mis dedos lubriqué su bello ano, procediendo a sodomizarla, primero suavemente, se notaba que no había tenido sexo anal, porque le dolía, en realidad yo tampoco había tenido sexo anal, pero seguí adelante…

Al principio no pensé sería tan doloroso, entonces empecé con el saca y pone que al rato se convirtió en una sensación muy placentera, acelerando hasta que por segunda vez en aquella noche me corrí con todo dentro de la ya dilatada cavidad anal de mi bella novia.

Luego ella quiso ser dominante, se puso de pie y me pidió la abrazara, la subí a una mesa, me puse otro condón y la penetré apasionadamente mucho rato,

mezclándose nuestros cuerpos en una gloriosa y curiosa masa de látex de color rojo y negro, como los dos éramos iguales en gustos mientras más nos dábamos cuenta de los fetichistas que éramos más apasionadamente hacíamos el amor…

Estuvimos así dos días, entre sexo salvaje, amor y descansos en que nos contábamos nuestras fantasías, cuando al segundo día ya nos teníamos que separar, le pedí nos sacáramos las botas e hiciéramos el amor en mi cama, ella accedió, mientras la penetraba le indiqué que había sido la persona más especial que había conocido y que si deseaba ser mi novia también en el mundo real, a lo que ella dijo que si inmediatamente, entonces entre jadeo y jadeo mientras copulábamos, nos sacamos nuestras máscaras, nos vimos por primera vez frente a frente y nos besamos.

Espero le haya gustado mi relato.

Saludos

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