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Sexy secretaria de la clínica - Tias Buenas Desnudas

... No puedo describir la sensación tan cercana al éxtasis supremo, que supone ir entrando por ese pasaje tan caliente y cerrado, comienza a subir y bajar, una, dos, tres veces, muchas, más rápido, se detiene, reinicia, me observa entre divertida y excitada, sabe que no puedo aguantar más, es cruel, quiere que goce al máximo de ella, me besa, se sigue moviendo mientras ...

Comienzo a sentir un pequeño temblor en sus movimientos y un arqueo de su cuerpo me indica que tiene un orgasmo, me aprieta otra vez con sus piernas y un jadeo en su respiración, no pude más y la penetré como si quisiera atravesarla de lado a lado, brotó todo ese semen dentro de su vagina caliente, literalmente sentía como su vagina exprimía mi pene, sacó hasta la última gota.

Hola a todos: La historia que voy a contarles es real, obviamente cambio los nombres por respeto a los participantes…

Soy profesional de la medicina y llegué a la clínica donde actualmente trabajo hace 4 años. El primer encuentro con Lorena, la secretaria de la clínica, fue telefónico. Ella me dio la cita para hablar con el director.

De entrada tiene una voz muy agradable, fina, modulada, es de esas voces que te las imaginas y piensas inmediatamente en una mujer bella. Nada más cierto, cuando la conocí se me cayó la baba literalmente, es alta, morena clara, cabello corto, su rostro es muy bello y esta enmarcado por unos ojos color miel que esconde bajo unos anteojos a la moda; ese día estaba vestida con una blusa color café con un escote muy generoso y que a duras penas podía mantener ese busto talla 34 B, redondo, turgente, que ocasionalmente mostraba el sostén de encaje blanco que llevaba debajo.

Así mismo, llevaba puesto un pantalón del mismo color, entallado, que disimulaba la tanga de hilo dental que se perdía en ese trasero redondito, como esculpido por Miguel Ángel, que dejaba ver una cadera sublime y que hacia abajo sostenía un par de piernas de campeonato, largas, que descendían hasta unos tobillos de lo más erótico que he visto. Cabe hacer mención que me quede con el puesto. A partir de ahí, mantuve una relación de trabajo-amistad con ella, era muy tranquila, muy seria y reservada y lo peor de todo, tenía novio (Javier).

Ya llevaban varios años de novios, desde la preparatoria según Lorena. Descarté la idea de tener algo con ella, tantos años de noviazgo, pero en fin… Sucedió que dos años después, Lorena y Javier tuvieron la idea de casarse y comenzaron a tener problemas, yo me acerque más a Lorena y ella me platicaba sus problemas. Me gané su confianza y comenzamos a salir como amigos a tomar unos tequilas a cierto restaurante bar que esta cerca del Parque Hundido. Siempre se nos subían un poco las copas, pero hasta ahí. Como a la décima ocasión, ya que estábamos muy tomados, me aventé a decirle que tenía ganas de ir a un jacuzzi, ella me mira extrañada y me preguntó que si en ese momento, le dije que si quería ir conmigo, me dijo que en ese momento no, que mejor al día siguiente, porque ya era tarde y tenia que regresar a su casa. Me quedé sorprendido, nunca imagine que dijera que sí.

Al día siguiente que era jueves, falté a mi trabajo y fui por ella a casa de sus papás. Al recogerla iba vestida exactamente igual que cuando la conocí y emprendimos el viaje a Toluca. Nos fuimos primero a comprar zapatos (mujeres al fin) y de regreso nos metimos a un motel que está sobre la carretera.

Descendimos y le pregunté si estaba segura, me contestó que estaba muy nerviosa, ya que nunca había ido a un lugar así con ninguna persona. Entramos y pedí dos aguas minerales, empecé a llenar la tina y le dije que por que no se cambiaba y se ponía su traje, me dijo que no llevaba traje, solo ropa interior, yo me puse mi traje y me metí, cuando salió del baño iba enfundada en una blusa de tejido de punto abierto que dejaba ver el sostén blanco por debajo y la misma tanga de hilo que llevaba el día que la conocí.

Mi erección no se hizo esperar, pero la disimulé muy bien debajo de las burbujas, se metió a mi lado y después de un rato de platicar le sugerí que se quitara la blusa para darle un masaje y aceptó, comencé a darle un masaje en los hombros y esto la tranquilizó un poco, estaba muy nerviosa, me excitó ver esa piel color canela, suave, sedosa, como correspondía a sus 23 años. Temblaba cada vez que ejercía presión con mi mano y la bajé a su vagina entreabierta por el hilo de la tanga. ¡Que sensación más sedosa! No me lo creo, estar ahí con ella y el idiota de su novio trabajando.

¡Semejante animal no debería de tener una mujer como Lorena! Subo y bajo mi mano sobre su hendidura y ella se mece sobre el agua, entonces voltea y me planta el beso más húmedo y ardiente que me han dado, su lengua juguetea con la mía en una danza frenética, en ese momento se retira y descubre mi herramienta bajo el traje, con un movimiento rápido me lo quita y se expone esa cabeza roja a más no poder, erguida, orgullosa. Lo toma por la base y su mano comienza a subir y bajar. ¡Que delicioso, es una maestra!

Se lo mete a la boca y su lengua se encarga del resto, estoy a punto de venirme y la detengo, le pido que se quite la tanga, lo hace, toma su bolsa que estaba cerca y saca un pequeño frasco de lubricante, me pone un poco en la punta y dirige su vulva hacía mi falo, que de tan excitado parece que va a estallar, lo pone en la entrada de su vagina y comienza a descender.

No puedo describir la sensación tan cercana al éxtasis supremo, que supone ir entrando por ese pasaje tan caliente y cerrado, comienza a subir y bajar, una, dos, tres veces, muchas, más rápido, se detiene, reinicia, me observa entre divertida y excitada, sabe que no puedo aguantar más, es cruel, quiere que goce al máximo de ella, me besa, se sigue moviendo mientras tanto, siento como aprieta más esa vagina deliciosa, sigue moviéndose más y más rápido.

Comienzo a sentir un pequeño temblor en sus movimientos y siento como me muerde el labio inferior y un arqueo de su cuerpo me indica que tiene un orgasmo, se abraza a mí mientras percibo el sabor de la sangre en mi boca y casi inmediatamente siento como me aprieta otra vez con sus piernas y un jadeo en su respiración entrecortada y así dos veces más.

En ese momento no pude más y la penetré como si quisiera atravesarla de lado a lado, brotó como manantial contenido todo ese semen dentro de su vagina caliente, literalmente sentía como su vagina exprimía mi pene, sacó hasta la última gota.

No sé cuanto tiempo permanecimos así, abrazados. Lorena se separó, me besó y sonrió con esa sonrisa pícara de la mujer que se sabe satisfecha y que logró su cometido, volverme loco de placer y exprimirme como nunca nadie lo había hecho.

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