Sorpresa en la oficina - Tias Buenas Desnudas
... Los saco y los vuelvo a chupar. Están deliciosos porque saben a ti y sin avisar te los meto de golpe y tu cabeza busca mi boca me quieres besar, coges mi boca y pasas tus labios por los míos mientras mis dedos entran y salen de ti. Tu culo no para de moverse empujas contra mi polla quieres sentirla dura, bajas una mano y la agarras la aprietas. Estás empapada y lo noto en mis manos, te doy la vuelta y empiezo a desnudarte mientras mi boca recorre tu cuerpo. ...
Soy secretaria y tengo un despacho para mi sola. Mi amigo del chat estaba loco por acudir un día a mi trabajo y sorprenderme. Los dos estamos casados y nuestro tiempo libre es escaso y además nuestros horarios son totalmente incompatibles. El escribe este relato y yo lo termino, así los dos expresamos lo que vivimos.
Andrés: Llamo a la puerta de tu despacho y entro, te sorprendes y me preguntas ¿qué haces aquí? Vengo a hacerte sufrir un rato, ¿te parece bien?
No me contestas te levantas y cierras la puerta, cuando pasas a mi lado rozo tu pierna con mi mano y noto como te pones nerviosa. Cuando estás cerrando la puerta te cojo y te pongo contra ella. Mis manos te agarran por la cintura y no te puedes mover, quieres darte la vuelta y no te dejo. l
Mis manos empiezan a subir por tu estómago, no dices nada, pero noto tu respiración acelerada, llego a tus pechos y las toco por encima de tu camisa despacio casi rozándolas.
Mueves tu culo hacia mí, quieres notar mi polla, pero yo me retiro un poco, agarro tus tetas y las aprieto siento tus pezones duros, te gusta y me dices: “quiero que me las chupes y me las muerdas, quiero sentir tu lengua recorriendo mis tetas”.
Te desabrocho la camisa y subo tu sujetador, sientes mis manos en tus tetas y no paras de mover tu culo quieres sentir mi cuerpo, bajo las manos y tú abres un poco las piernas empiezo a subir tu falda y siento tus muslos, te toco el culo y lo aprieto, paso por tus caderas y bajo hasta tu coño, noto tu tanga mojado paso mi mano por toda tu rajita, aparto el tanga y te rozo suavemente casi sin tocarte.
Te quieres dar la vuelta y besarme y no te dejo, llaman a la puerta y no contestas, no puedes decir nada, estás concentrada en otras cosas. Me chupo los dedos y los paso por tu boca, los chupas los muerdes, bajo hasta tu coño y los paso por el, quiero que los sientas dentro de ti, los meto un poco, despacio, suavemente tú te mueves quieres tenerlos dentro…
Los saco y los vuelvo a chupar. Están deliciosos porque saben a ti y sin avisar te los meto de golpe y tu cabeza busca mi boca me quieres besar, coges mi boca y pasas tus labios por los míos mientras mis dedos entran y salen de ti. Tu culo no para de moverse empujas contra mi polla quieres sentirla dura, bajas una mano y la agarras la aprietas. Estás empapada y lo noto en mis manos, te doy la vuelta y empiezo a desnudarte mientras mi boca recorre tu cuerpo.
Empiezo por tu boca; paso mi lengua por los labios, tu cuello, llego a tus tetas y me las como enteras; muerdo tus pezones, sigo bajando por tu estómago y dándote besos llego hasta tu coño. Me pongo de rodillas y paso mi lengua por él y agarras mi cabeza. Me lo voy a comer entero recorriendo mi lengua por tu clítoris una y otra vez y sientes tanto placer que no aguantas más tiempo de pie. Quitas todos los papeles que hay encima de la mesa, te tumbas en ella, subo tus piernas y mi lengua empieza a entrar y salir, despacio no paras de moverte.
Mi polla está durísima y me desnudo apresuradamente, quiero que la sientas dentro de ti. Te la enseño y empiezo a masturbarme quiero que veas como lo hago, tus manos van hacia ella, pero no te dejo tocarla quiero que veas como lo hago.
Marina: No dejas que me acerque a ti, pero te veo desnudo y tocándote y eso hace que me excite más y más. Me voy aproximando, necesito sentirte cerca de mí, necesito sentir tu aliento y siento como mi corazón se acelera y mi coño se hace agua por momentos.
Me levanto, me coloco detrás de ti, tú sigues tocándote y yo te beso en la nuca, en la oreja, mis dedos juguetean entre tu pelo, te susurro al oído cuanto me gustas y cuanto te deseo y mis labios siguen rozándote lentamente, suavemente… te beso la espalda a la vez que mi cuerpo desnudo se va aproximando a ti.
Muevo mis tetas por toda tu espalda, notas mi pubis en tu culo, siento como te mueves y tu placer va aumentando, intento con mi mano coger tu polla, pero aún te me resistes. Me doy la vuelta y te beso los labios, te los mordisqueo y juego con ellos, abres tu boca y mi lengua entra en ella buscando tu lengua y siento su saliva a borbotones. Cierras los ojos y me arrodillo delante de ti.
Quito tu mano de tu polla con cuidado y con mi lengua te lamo el capullo muy suavecito. La cojo en mi mano y la muevo un poquito y vuelvo a darte unos lametones en el capullo. Tus ojos siguen cerrados y me la meto entera en la boca hasta sentirla en mi garganta y empiezo a succionarte como si fuese un biberón lo que tengo en la boca.
Tú te mueves, sé que esto te gusta y continúo dando buenos chupetones. La saco, te la meneo y la vuelvo a lamer en forma de círculos sobre todo en tu capullo y me la vuelvo a meter. Te estoy dando una buena mamada, de esas que te vuelven loco, y me dices sigue, sigue…
La tienes tan dura que no puedo resistir levantarme, arquearme un poco y me la meto en mi vagina que está súper jugosa, la empujo dentro y siento como tu placer va creciendo, como te doy un gustazo tremendo. Me estás follando apoyada en la puerta, con fuerza y ahora nuestros gemidos se unen y nos movemos como animales, como fieras deseosas de placer.
Me vuelvo a arrodillar, la meto de nuevo en mi boca que ahora sabe a ti y a mí y me vuelvo loca. Me encanta el sabor de tu cuerpo y del mío. Y la saco de mi boca y la vuelvo a introducir una vez y otra sin parar. Noto como tus huevos se van subiendo deseosos de echar fuera toda la leche y no ceso de chupar.
Oigo tus gemidos y eso me pone más cachonda todavía. Siento que tu leche va subiendo por como te mueves, por como gimes que ya no son gemidos sino casi gritos de placer… ¡Y ahhhh! Saboreo la primera gota de tu leche calentita en mi boca, en mis labios y aún sigo chupándote porque tu leche sigue subiendo hasta llenar mi boca. Dejo que vaya saliendo, chorrea por mi barbilla, llega hasta mis tetas y con mis manos la restriego bien.
¡Te has quedado exhausto!
Llaman a la puerta y nos vestimos precipitadamente. Tú te marchas, pero quedamos para repetirlo otro día porque todavía nos queda mucho por disfrutar.



