Nos metimos en mi cuarto y la tire en la cama. Estabamos solos. Comencé a besarle los pechos, el cuello, a pasarle la lengua por todo su vientre mientras mis manos acariciaban esas tetas ricas que tenían y apretaban esos pezones grandes. Le quite la blusa por completo, junto con el brasier y segui besando esas tetas, pero lentamente le fui dando la vuelta a ella y comenc a besarle la nuca, y la espalda.
Mientras que por mi parte sintiendo mi miembro nuevamente duro en busca de batalla paciente sólo que dedique a observar como gimiendo y jadeando Judith se corría en un largo e intenso orgasmo que parecía que nunca iba terminar hasta que terminando de eyacular como si el alma le regresara al cuerpo de una cajonera de al lado sacaba un condón diciéndome al mismo tiempo que me los acomodaba
Recostada bajo besándome las tetas, chupando los pezones, bajo por mi vientre haciendo jugar su lengua en el camino, llego entre mis piernas y me abrió suavemente, y empecé a sentir como su poderosa lengua empezó a lamer mi clítoris, sentía como debe de sentir una perra cuando su macho le lame toda, era una verdadera lamida que de repente chupaba y mordisqueaba mi cito, me sentía tan excitada que jadeaba de placer y mientras más me mojaba el bajaba más a mi vagina y metía su lengua hasta dentro chupando toda mi miel
Se fue hacia la cocina ,antes metiendo mi cinta entre las demas para grabar como que era una pelicula normal, tenia unos coloretes como nunca la habia visto, llevaba una camiseta de tirantes azul clarita y un pantalon corto de algodón apretado como los pantalones de ciclista pero mas pequeño tambien azul clarito a juego con la camiseta , el pelo recogido en una coleta, yo me levanté y cogí la pelicula que estaba viendo ella y la puse en el video, Elena vino de la cocina, en la tele una rubia le chupaba la polla a dos tios a la vez
sentí como movía sus manos, mi boca se acercaba a la suya sin besarla, quería que supiese como me sentía, que notase mi respiración, que cada vez me costaba más contener el aire. Gemí junto a su oído con cada espasmo y mis manos resbalaron de su cabeza al tiempo que mojaba su mano. Me sentí agradecida y serena, la besé y al hacerlo noté su excitación, su mano estaba ahora húmeda en ...
No fue como lo esperaba, tampoco sabría decir si fue mejor. Había imaginado muchas veces escenas parecidas en una discoteca, era una de mis mejores fantasías pero no ocurrió allí, aunque el local era bastante parecido.
Yo nunca había ido a un pub de chicas, entré casi con miedo y me senté en la barra. Huía las miradas, me preguntaba qué estaba haciendo allí, pero no quería irme. Tampoco, pensé, tenía que haber acudido sola.
Dejé la barra y me senté en uno de los bancos de piedra que daban a la pista bajando la vista al pasar por ella. Siempre nos imaginamos a la mujer perfecta …….. ella no lo era. Debía ser alta, algo desgarbada y aunque no era fea tampoco era una belleza. Tenía algo de inconformista.
Primero frote con las yemas de los dedos alrededor, buscando el lugar exacto en el que debía moverme. Gimió y cerró los ojos cuando hice presión en su apretado agujerito, primero con un solo dedo, haciendo que entrara lentamente en su cuerpo. Estaba tan apretado que sonreí sin poder evitarlo, no solo era todo mío, sino que era solo mío.
Entramos riéndonos después de la última patrulla. Últimamente era con Pablo con quien mejor me llevaba del grupo, y en realidad me encantaba pasar el tiempo junto a él. Todo eran bromas y buen humor, nunca se mostraba arisco ni temperamental, así que nuestra amistad había crecido enormemente desde que él se había integrado. Ahora ya no pasábamos casi ninguna tarde solos, siempre teníamos la compañía del otro.
Ahora nos reíamos a carcajadas de la broma que le habíamos gastado a Peter, quitando la poca ropa que quedaba en su armario y escondiéndola en la nevera. Era infantil, lo sé, pero ayudaba a pasar el rato. Entramos a mi casa y saludé levantando la voz a mi padre, pero no tuve respuesta. Primero entró Pablo, y apenas terminé de cerrar la puerta volteé a decirle algo y noté que me miraba de una forma muy extraña. Ya no reía, pero la sonrisa permanecía en su rostro.
- ¿Qué sucede? –pregunté poniéndome un poco más serio, estaba a punto de hablar de nuevo cuando se quedó callado por un momento demasiado largo, pero me quedé helado cuando de repente sus labios se estamparon con los míos sin previo aviso. Sólo los rozó con fuerza, reclamando una respuesta que los míos no les daban. Cuando logré reaccionar puse mi mano en su cuello para alejarlo, haciendo que se pegara al marco de la puerta de la sala, que estaba sólo a un paso de distancia. Me miró con los ojos abiertos como platos mientras la cabeza me daba vueltas.
... Le dije que le tocaba a ella satisfacerme y así lo hizo, tomó mi pene, el cual es de tamaño normal, duro y me empezó a masturbar, de arriba abajo iba su mano, y sin avisar lo introdujo en su boca, parecía una experta, con sus labios apretaba y succionaba mi glande, también lo metió completo llegándole mi pene hasta su garganta, mi mano la ayudaba en su movimiento de cabeza ...
Hola amigos, soy un chico de Venezuela, tengo 18 años, soy moreno, delgado, con un buen abdomen y simpático, pero lo que interesa es el relato que les contaré y que me ocurrió hace poco, cuando aún no había tenido sexo y me dedicaba solo a masturbarme pensando en chicas de mi edad.
Desde el bachillerato conocí una chica, ella es morena, 1.70 de estatura, buenos muslos, unos senos que no son grandes, pero con unas aureolas color rosa coronados por unos buenos pezones, un culito bien paradito y una bella sonrisa… solo la trataba como una amiga, bromeábamos, nada de otro mundo.
Aprobamos el bachillerato, ingresamos a la misma universidad y quedamos en secciones o cursos diferentes, por lo que ya no charlábamos mucho. Un día por mensaje de texto por el celular nos empezamos a escribir. Mensajes iban y venían de cosas comunes y sin importancia, hasta que un día me llegan uno que le dolía la espalda y que estaba estresada- yo me ofrecí a darle unos masajes, pero se lo dije con doble sentido y ella se fue por el lado que yo quería y de pronto estábamos hablando de sexo, sobre su cuerpo, si ella se masturbaba, en fin… ¡todo!



