Hace un tiempo ya, que fui ascendida. Pero mi primer trabajo fue como secretaria. Me dedicaba a hacerle las tareas a un señor bastante arrogante y ya mayor. Yo quería entrar en la empresa por que sabía que el puesto de directora ejecutiva quedaría libre e iba a luchar por el. Así que me dediqué a esperar 2 años hasta que al final lo conseguí. En esos dos años, me aburrí mucho. Mi trabajo hablando claro era un coñazo y tenía mucho tiempo para navegar por internet.
Tenía un pequeño despacho con una mesa, ordenador, etc. Lo típico para una secretaria, y a través del mío se accedía al de mi jefe. Me tiraba todas las mañanas navegando por internet, veía de todo. Desde páginas de libros hasta páginas porno. Aquello tenía mucho morbo ya que si me pillaban podían despedirme. Muchas de las mañanas tenía que macharme al baño a masturbarme y soy un poco escandalosa.
Me gusta chillar y gemir cuando disfruto. Así que más de un día hubo trabajadores que me escucharon. Yo estoy segura de que luego se pajeaban ellos pensando en mí, pero no es eso lo que quiero contaros.
Pasaba el tiempo y el hecho de masturbarme en el baño ya no tenía tanto morbo. Así que una mañana comencé a ver videos lésbicos y a meterme un lápiz por la faldita tocándome el clítoris. Tenía “uniforme” para trabajar. Debía ir con camisas blancas y faldas de tubo por debajo de las rodillas.
Yo soy una chica morena y alta. Tengo unos buenos pechos, seré sincera y confesaré que me los operé dejándolos bien redondos y gordos. Una talla 100. Mi cuerpo es delgado (de ahí que tuviera poco pecho) y soy de tez morena con unos pezones bien negros y gruesos.
El caso es que cuando me excito mis pezones se salen de orbita y traspasan cualquier sujetador que pueda llevar, con mi camisa blanca, imagínense lo que se notan. A esto que estoy con el lápiz entre mi rajita, sale mi jefe para mandarme hacer unas llamadas y percibo que no deja de mirarme los pezones. Me ponía muy cachonda que pudiera haberme pillado pero no lo hizo. Notaba que su pene se ponía morcillón, se que mis tetas le encantaba y yo me encargaba de lucírselas. Volvió a meterse en su despacho y yo seguí moviendo el lápiz por mi clítoris. Notaba como se hinchaba y me ponía más y más cachonda, hasta comenzaban a salirme gemiditos.
Noté que mi mente se transportó y se salió de órbita dejándome dominar por mi cuerpo. Me levanto con mi lápiz metido en mi rajita y llamé a mi jefe a la puerta. Él se levantó para recibirme y noté su polla dura en su pantalón. Me puso más cachonda aun. Me senté en la silla y le dije:
-Mira José es que tengo una duda con un pedido.
(Me apoyaba en su mesa y le mostraba mis tetas y pezones hipererectos, a la vez que movía mis piernas y subiéndome la falda un poco)
-Dime Irene, ¿que ocurre? ¿Con que pedido?
Yo notaba que sus manos no estaban sobre la mesa y supuse que se estaba tocando la polla, esa gran polla que parecía tener. Atrevida de mí…salté con esto:
-Ay José es que hoy tengo mal día, y me duele mucho aquí (me agarré un pezón que al tenerlos tan gordos se pueden agarran de sobra) -¿Donde dices? -Mira aquí… (Y me agarro los dos)
Él se queda plasmado mirando y continúo diciéndole:
-Es que es un dolor tan fuerte que me repercute en la conchita y no se que hacer. (Me subo la falda y me abro de piernas) -Pero, ¿que tienes ahí? (se levanta y se agacha ante mi apartando mi tanga negro hacia un lado) ¡Estás robando material de oficina! ¡Este lápiz es de la empresa! ¡Voy a tener que castigarte!
Yo me sorprendo de lo agresivo que de repente se a puesto y me asusto. De repente me da un bofetón y me dice:
-Ahora por puta ladrona vas a chuparme la polla y sin rechistar. Zorra, ¡que eres una zorra ladrona!
Yo obedezco sin decir nada, estoy asustada y a la vez tan cachonda. Comienzo a mamarle la polla, él empuja su cabeza fuerte contra ella y me la hinca hasta que me dan arcadas. Me tapa la nariz y noto que me ahoga mientras me da bofetones y me chilla lo puta que soy.
De repente me agarra por el pelo y me tira al suelo apoyando mi cabeza y levantando mis piernas. Solo estoy sujeta por el cuello y la cabeza. ¡Me duele! Comienza a follarme tan fuerte que no paro de gritar. Me azota el culo y las tetas y no deja de llamarme puta ladrona. Yo estoy disfrutando como nunca, en el fondo estoy cachonda y a punto de correrme.
Él nota que se va a correr y me agarra de los pelos abriéndome la boca y me escupe obligándome a que me la trague. Noto que me ahogo pero me gusta.
Se viste y me dice…
-Recoge y limpia esto, continua con tu trabajo. Aquí no ha finalizado tu castigo, ya te llamaré cuando me apetezca follarte de nuevo.